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Los
Efectos Sociales del TLC.
Por:
Alejandro Gaviria
Unos dicen que producirá una debacle social, otros
que sacará la economía de su postración reciente.
Unos y otros son dados a los pronunciamientos
grandilocuentes. A los discursos ideológicos.
Y ambos parecen relegar a un segundo plano la
revisión de la evidencia empírica.
Pero el desprecio por las cifras conduce usualmente
a la discusión ideológica estéril. Al dialogo
de sordos. El debate acerca de los efectos del
TLC sobre el empleo, en particular, parece ocurrir
en un vacío empírico. Los más pesimistas predicen
la destrucción de miles de empleos. Los más optimistas
hablan de la generación de millones de puestos
de trabajo. Algo similar ocurre cuando se debaten
los efectos del mismo tratado sobre la pobreza
y la distribución del ingreso: los pesimistas
predicen un empeoramiento dramático mientas los
optimistas pronostican lo contrario. Y ninguno
repara en los argumentos de la contraparte.
Dada la polarización del debate, incumbe hacer
un repaso cuidadoso de la evidencia disponible
con el fin de emitir un juicio objetivo sobre
los posibles efectos sociales del TLC. Paradójicamente,
la evidencia contradice tanto las sombrías predicciones
de la izquierda como los radiantes escenarios
de la derecha. La evidencia sugiere, en particular,
que los efectos sociales del TLC serán mínimos:
el empleo aumentará marginalmente y la distribución
del ingreso permanecerá inalterada. En otras palabras,
el repaso de la evidencia empírica constituye
una suerte de anticlímax. Quizás la metáfora más
adecuada sea la de un partido de fútbol cuyo marcador
se sabe de antemano (cero a cero) y cuya acción
no está en el campo sino en las graderías, donde
los ideólogos intercambian improperios.
La presentación de la evidencia se ha dividido
en tres partes para facilitar su comprensión.
Primero, se repasa la experiencia latinoamericana
durante las dos décadas precedentes, período en
el cual la mayoría de los países disminuyeron
de manera unilateral (y radical) las barreras
al comercio. Luego se estudia la experiencia mexicana
durante los últimos diez años, período que coincide
con la vigencia del acuerdo bilateral de comercio
con los Estados Unidos (NAFTA). Y por último,
se hace una presentación de los estimativos acerca
de los efectos del TLC sobre el empleo para el
caso colombiano. Como ya se dijo, los resultados
desmienten las opiniones más radicales.
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