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"Sobre
la reelección”
Por:
Pablo Querubín Borrero
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Mucho
antes de que llegue el día de la elección
presidencial, las elecciones se convierten
en el más importante, e incluso el único,
asunto ocupando
las mentes de los hombres.
El presidente…ya no gobierna en el interés
del Estado, sino en el de su propia reelección.
Él se postra ante las mayorías, y frecuentemente,
en vez de resistirse a sus pasiones como
el deber lo requiere, se apresura a anticipar
sus caprichos. Alexis de Tocqueville,
Democracy in America, 1848
(Citado en Drazen (2000)).
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El debate político en Colombia en los últimos
días ha girado en torno al proyecto de reelección
presidencial que se debatirá en el Congreso
en las próximas semanas. Los argumentos a favor
y en contra están relacionados con las implicaciones
políticas de dicha propuesta pero poco se ha
dicho sobre las implicaciones económicas que
podría tener la reelección presidencial.
La literatura de la Nueva Economía Política
aporta algunos elementos interesantes con respecto
a las implicaciones que puede tener la reelección
sobre la economía y, en particular, sobre la
elección de la política económica. Sin pretender
cubrir toda la literatura, ni los diferentes
planteamientos sobre los efectos económicos
de la reelección, quisiera aprovechar esta nota
para discutir algunos resultados teóricos que
permiten abordar los pros y contras de la reelección.
Argumentos a favor
La relación entre los ciudadanos y un gobernante
es una típica relación en la cual se presenta
una "asimetría de información". Es decir, hay
una parte más informada que otra. Los economistas
han estudiado por años dichas relaciones, frecuentemente
conocidas como relaciones de agente-principal.
Ejemplos de este tipo de relaciones abundan
en la vida diaria. Al acudir al médico, el paciente
(principal) está menos informado que el doctor
(su agente). Al acudir al mecánico, el dueño
del automóvil está menos informado que el mecánico.
Al acudir al banco, quien pide plata prestada
conoce mucho más sobre sí mismo que lo que el
banco puede averiguar con un estudio de crédito.
El punto crucial de las relaciones de agente-principal
es que potencialmente, pueden conducir a resultados
desastrosos. El médico se preocupa por la salud
de su paciente menos que el paciente mismo,
por lo que puede ser en ocasiones más descuidado
que lo que el principal querría. El mecánico
conoce la ignorancia de su cliente, por lo que
puede intentar cobrarle por daños inexistentes.
El banco desconoce la confiabilidad crediticia
de su cliente, por lo que puede negarse a concederle
un crédito. Evidentemente, estos problemas pueden
llevar a resultados socialmente "ineficientes"-un
exceso de muertes de pacientes, unas rentas
excesivas para los mecánicos, un racionamiento
de crédito en la economía. Y en la raíz de estos
problemas se encuentra una falla de incentivos:
el principal quisiera que su agente tuviera
los incentivos correctos y obrara de la manera
más conveniente para él. Pero esto no es sencillo.
En el caso del médico puede haber lugar a demandas
por negligencias, y en el caso del banco pueden
existir leyes que le permitan a las entidades
financieras apropiarse de los bienes de sus
deudores en caso de no pago, pero no siempre
es fácil diseñar sistemas de incentivos que
solucionen estos problemas.
Este tipo de problema se presenta en la arena
política. Y por ser la arena política una en
la que, por definición, el "poder" es la característica
principal de las relaciones, el asunto de crear
los incentivos apropiados puede ser complicado.
Los ciudadanos (principal) querrían que el gobernante
que eligieron (agente) siempre adoptara políticas
que los beneficiaran. Sin embargo, los gobernantes
pueden aprovecharse del poder delegado en ellos
para apropiarse de recursos que los beneficien
a ellos, a costa del bienestar de todos los
ciudadanos. Tal y como señalan Persson y Tabellini
(2000), la manera como se ha estudiado dicho
"conflicto" se puede caracterizar por medio
del enfoque adoptado por dos escuelas de pensamiento.
Los trabajos de Buchanan y de toda la escuela
del public choice entienden al gobernante como
un actor cuyo único objetivo es maximizar los
recursos de los cuales puede apropiarse para
su propio beneficio (como un Leviatán). La escuela
de Chicago (caracterizada por los trabajos de
Wittman) argumenta en cambio que las elecciones
alinean los incentivos de los ciudadanos y los
políticos, pues éstos últimos, para maximizar
su probabilidad de ser reelegidos, deberán adoptar
las políticas que maximizan el bienestar de
los ciudadanos.
En este sentido, es importante identificar qué
determina las "preferencias" de los gobernantes,
es decir, cuáles son los elementos que le generan
utilidad o beneficio a un gobernante por el
hecho de estar en el poder. Esto determina en
gran medida el tipo de políticas que adopte.
Un ejemplo de Persson y Tabellini (2000) nos
permitirá discutir algunos elementos en esta
dirección:
Descargar
documento completo (archivo
pdf 99 kb).
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