Edición No.13 Jul. - Sep. de 2004
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"Pensando la ética desde la economía”.
Por: Francisco Mejía Uribe

Disfrutamos y gozamos como se goza; leemos, vemos y juzgamos de literatura y arte como se ve y juzga; incluso nos apartamos del montón como se apartan de él; encontramos sublevante lo que se encuentra sublevante. El "uno", que no es nadie determinado y que son todos, si bien no como suma, prescribe la forma de ser de la cotidianidad.
(Heidegger, Ser y Tiempo, FCE Pag 143)









I. Introducción


Pocos economistas conocen de la estrecha relación que comparten la teoría económica y el pensamiento ético y si se les preguntara por esta relación, la mayoría pensaría que se les está preguntando por las implicaciones éticas de la teoría económica. Que pensadores fundamentales para el desarrollo moderno de la teoría económica como Adam Smith y John Stuart Mill fueran ante todo reconocidos moralistas no es una casualidad. El pensamiento ético podría calificarse como el primer esfuerzo intelectual en el cual la necesidad de elaborar una teoría del valor se hizo evidente. La pregunta original de la ética es exactamente la misma de la economía: ¿de dónde proviene el valor? Por supuesto en cada caso la pregunta va dirigida a fenómenos diferentes; la ética se pregunta por el valor moral de las acciones y la economía se pregunta por el valor monetario de los bienes y el trabajo, pero la relación es tan estrecha que en la mayoría de los casos una profunda reflexión acerca del origen del valor moral da origen a una teoría del valor económico.

El ejemplo más cercano y tal vez más evidente que tenemos de esta relación es el desarrollo del pensamiento utilitarista en ética y su posterior aplicación a la teoría del valor neoclásica. El utilitarismo es una teoría del valor exactamente idéntica en ética y en economía, donde lo único que cambia entre una y otra es el elemento que se incluye dentro de la función de utilidad: la felicidad o el consumo. Los desarrollos de la teoría marginalista de la utilidad fueron inspirados por la filosofía utilitarista de Bentham y Mill y si existe hoy en día una herramienta poderosa en teoría económica es el concepto de maximización de utilidad que conserva la esencia de la concepción ética original.

Históricamente ha sido el desarrollo del pensamiento sobre el valor ético el que ha dado pie para su aplicación en economía. En este ensayo quisiéramos hacer justamente lo contrario y pensar la ética desde la teoría económica neoclásica.

Este ejercicio intelectual no es un capricho y su aplicación se sustenta en la siguiente observación: la evolución reciente de las sociedades humanas y la imposición del liberalismo político han generado un fenómeno extraño en ética; al interior de una misma sociedad conviven diferentes esquemas de valoración y teorías morales que mientras no pongan en peligro el orden institucional pueden interactuar libremente. Las diferentes visiones éticas del mundo con sus respectivas escalas de valores han entrado a competir entre sí mismas dando origen a un ordenamiento ético extraño en el que ninguna teoría parece dominar. Estamos frente a un fenómeno nuevo que podríamos denominar como una "ética de mercado" y es aquí donde los instrumentos conceptuales de la teoría económica tienen un papel importante que jugar.

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