No es fácil
contestar una opinión cuando ésta es tan visceral como la que
escribió Adolfo Meisel Roca sobre COLFUTURO. Pareciera haber en
ella algo casi personal. Aún así voy a intentarlo. Me concentraré
en las ideas principales que están ocultas detrás de una serie
de metáforas y de hipótesis sin demostración.
El argumento central de Meisel tiene tres elementos: el primero
es que COLFUTURO está contribuyendo a aumentar las diferencias
regionales por la manera como selecciona a sus beneficiarios.
El segundo es que no deben existir programas para la cúspide de
la pirámide educativa, abandonando todo lo demás. El tercero es
que respaldamos principalmente a los ricos, que no necesitan nuestro
apoyo.
En el procesador de palabras se podría hacer una búsqueda y un
reemplazo de "COLFUTRO" por "Comisión Fulbright", "Consejo Británico"
o "Banco de la República" y se encontraría un panorama similar
al descrito en el artículo de Meisel en el tema regional. Todas
esas instituciones tienen participaciones por regiones muy similares.
Al estar nosotros al final de la cadena educativa reflejamos muchas
de las inequidades de ésta, incluyendo el desbalance regional,
más no somos la causa de éste desbalance.
En los tres años que llevo al frente de COLFUTURO he viajado en
múltiples ocasiones a las diferentes regiones del país. He podido
observar de primera mano que la preocupación de Meisel en cuanto
a las cada vez mayores diferencias regionales con respecto a Bogotá
es válida, especialmente en la Costa Atlántica, para no hablar
de zonas más apartadas.
A pesar de que COLFUTURO no fue creado para reducir esas diferencias
regionales, hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance para
motivar una mayor participación de candidatos de otras zonas del
país. Toda nuestra pauta de publicidad ha estado concentrada en
los dos últimos años en medios regionales. Hemos aumentado el
número de talleres, charlas y visitas. Hemos fortalecido nuestros
vínculos con universidades y entidades locales que han venido
trabajando con nosotros con entusiasmo. El portal de Internet
de COLFUTURO es cada vez más completo y útil para un candidato,
sin importar en qué lugar se encuentre. Estamos estructurando
un nuevo programa para apoyar los estudios de postgrado en el
exterior de docentes universitarios que tiene como objetivo lograr
enviar a 500 docentes al año, principalmente de otras regiones
del país diferentes a Bogotá. Aunque sabemos que no vamos a obtener
resultados en el corto plazo, precisamente porque creemos que
la capacidad humana y la inteligencia están uniformemente distribuidas
en el planeta, estamos seguros de que con el tiempo habrá una
mayor participación regional.
En cuanto al segundo argumento del articulo de Meisel, COLFUTURO
tampoco fue creado para solucionar todos los problemas de la pirámide
educativa. Estamos al final de una cadena que efectivamente está
llena de inequidades. Colombia no puede resolver sus problemas
de manera secuencial: primero la educación básica y media, luego
la universitaria, más tarde los postgrados nacionales y al final,
cuando todo lo demás esté resuelto, la educación de postgrado
internacional. No. Debemos trabajar los diferentes problemas en
paralelo y para cada uno de ellos debe existir una herramienta
diferente. COLFUTURO es tan sólo una de ellas.
Con respecto al tercer argumento, Meisel plantea que COLFUTURO
está apoyando a personas que no necesitan la ayuda por provenir
de estratos medios de la población, principalmente de Bogotá.
No presenta, sin embargo, ninguna evidencia para respaldar esta
afirmación; pareciera entonces ser tan sólo una percepción. Gracias
a una serie de muestreos con nuestros beneficiarios y al análisis
de indicadores como salarios y tipos de trabajo antes de irse
a estudiar y al regreso, puedo afirmar que si no existiera COLFUTURO
la enorme mayoría de estas personas no se hubiese podido ir a
estudiar al exterior a universidades de primer nivel. El costo
de un postgrado en el exterior es tan grande que sin duda alguna
las personas de clase media (que por definición no son ricas)
no podrían costearlo.
Las universidades a las que hemos enviado el mayor número de estudiantes
son en su orden: London School of Economics, Columbia, Harvard,
Georgetown, MIT, McGill y NYU. ¿Necesita Colombia profesionales
graduados de universidades de éste nivel?, ¿Es suficiente con
que estos profesionales hagan sus maestrías y doctorados en el
país, en Latinoamérica o en España?, ¿Debemos eliminar en COLFUTURO
la exigencia del dominio de una segunda lengua?
Para nosotros las respuestas a esas preguntas siguen siendo contundentes:
Colombia necesita educar un número cada vez mayor de personas
a nivel de postgrado en las mejores universidades del mundo si
no quiere seguir rezagado. También requiere aumentar el dominio
de una segunda lengua, especialmente el inglés. Basta visitar
las principales universidades en el exterior y observar en ellas
las hordas de estudiantes de la China, India, Corea o Taiwán para
entender que el país no se puede quedar quieto en este frente.
Por cierto, para todas estas personas el inglés es también una
segunda lengua.
Para evaluar el resultado de una organización es fundamental conocer
el propósito para el que ésta fue creada. La misión de COLFUTURO
es la de contribuir a que Colombia tenga un número cada vez mayor
de profesionales académicamente exitosos con estudios de maestría
y doctorado obtenidos en las mejores universidades del mundo.
Esa labor la debemos hacer manteniendo y, si es posible, fortaleciendo
el fondo que se creó originalmente, pues no se trata de apoyar
un número limitado de estudiantes durante un período corto para
luego desaparecer. Es con respecto a esos dos objetivos que debe
evaluarse la labor que en estos catorce años hemos cumplido. Alguien
puede pensar que es más importante que COLFUTURO se hubiese dedicado
a otra tarea, pero esa es una discusión distinta.
Desde 1992 se han presentado a nuestras convocatorias 3,400 colombianos.
De éstos, hemos apoyado a 1.300; de ellos, 380 han realizado doctorados
y 920 maestrías. Sin recibir donaciones adicionales, el fondo
original de US$ 13 millones ha crecido a US$ 27 millones. Para
los estudiantes seleccionados hasta el momento habremos desembolsado
US$ 38 millones en apoyos; de éstos, a manera de beca, cerca de
US$ 12 millones. Hemos pasado de apoyar 45 estudiantes en 1992,
a 170 el año pasado y a 137 en este año. El porcentaje de beca
se aumentó del 33% en promedio al inicio, al 50% a partir del
año pasado.
En un estudio que realizó la firma de consultoría internacional
McKinsey se llegó a la conclusión de que si Colombia quiere igualar
a Chile en el porcentaje de docentes con postgrado en el exterior
sobre la población total, tendríamos que estar enviando a 1,000
estudiantes cada año. Así, en 10 años los igualaríamos si ellos
durante ese tiempo no volvieran a enviar una sola persona más.
¡Ni se nos ocurra compararnos con México, Corea o Taiwán!
Lo peor que podría pasar es diluir la acción de COLFUTURO. Al
hacerlo ni solucionaríamos los problemas de diferencias regionales,
ni los de la educación en general, ni mucho menos contribuiríamos
a cerrar la brecha que se está creando cada vez más grande con
otros países. Colombia necesita un COLFUTURO diez veces más grande
o diez COLFUTUROS y no un COLFUTURO haciendo diez cosas distintas,
así todas ellas estén relacionadas con la educación.
Como sé de la importancia y la influencia de Adolfo Meisel en
la Costa Caribe, lo invito a que junto con él y con otros líderes
de la región nos reunamos y desapasionadamente analicemos cuáles
son los mecanismos que podemos en conjunto trabajar para que haya
una mucho mayor participación de personas de esa zona del país
en la educación internacional de primer nivel.